sábado, 12 de septiembre de 2009

Vía libre, gracias.

No me gusta currar los sábados. A nadie le gusta, me diréis. Ya lo sé. Pero yo siempre he currado los sábados y nunca había vuelto a casa tan de mala hostia como esta mañana.

Resulta, que en la plaza de al lado de mi curro hay mercadillo los sábados. Esto debe dar algún tipo especial a la gente para joderme la vida. Es como, ey, hay mercadillo, ¡desatemonos! Caminemos por en medio de la calle sin ton ni son. Señales de tráfico... ¿qué es eso? Semáforos... ¿dónde? Hagamos todo más lento de lo normal ya sea en coche, andando o en moto ¡no hay prisa! No tendrás prisa tu cabrón, que no curras.

Pero lo que me ha pasado este mediodía ya ha sido el no va más.

Yo salgo de currar a la 1 y, normalmente, a la 1 y 5 estoy ya en la nacional one camino de mi hogar dulce hogar (o de donde sea, es irrelevante). Pero hoy a la 1 y cuarto estaba todavía intentando abandonar la dichosa plaza, plagada de gente, de furgonetas cargando prendas horribles de polipiel y otras lindezas. Decido tomar un desvío por una callejuela por la que, oh, sorpresa encantadora, voy sola! hasta que diviso parada en la puta mitad de la vía (sí, la carretera) a una señora.

Una señora oronda que no dejaba sitio para maniobra alguna y hablaba a gritos por un móvil. Paro, espero un poco haciendo notar mi presencia (brum, brum) y nada. Pensé en pitarle malvadamente pero, ya que tenía la ventanilla bajada y estaba cerca, asomé la cabecita y le dije; Señora...

Solo señora. Sutil, suave. Y mira que estaba enfadada... Pero su reacción me dejo atónita no, muerta. Se gira y con todo el desprecio de su corazón me grita; racista de mierda! que no puedes esperar que una gitana cruce tranquilamente la calle! Joder, y tan tranquilamente...

Cuando llegué a casa se lo conté a mi hermano y me preguntó; ¿Y qué le dijiste? Nada, coño, ¡no le dije nada! Si por llamarle señora me llama racista, seguro que si le contesto me esta dando de hostias hasta el día del juicio final!

Le hice un gestito con la mano en plan, sí, soy una zorra, ¿se me quita de en medio? Y se apartó, pero poquito. Además con cara de; me arrimo al bordillo porque dios me ha hecho así de amable pero para la próxima te vas a enterar de lo que vale un pepino en mi puesto (esto casi lo deduje del rato que tuve que estar oyendola berrear por el móvil).

Creo que el pobre Pumu tiene un trauma. Es un coche muy sensible, nunca le habían gritado así.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Me estas estresaaaando

Si joder, me agobio.

Empieza septiembre, vuelven las series y el Sidereel empieza a echar humo. Y yo no puedo parar de pensar ¿cuando coño voy a ver todos los capítulos que están marcados en mi perfil? ¿Cuando?
Llevarse altavoces/auriculares al trabajo queda feo ¿verdad? Digo, que igual mañana podía ver Supernatural en el tajo... si total... casi nunca hay nadie... ¿a quien le molesta?

Que sí, que estoy viendo mi calendario y, vale, esta semana es flojita, la próxima también pero ¿y después? ¿Qué hago? ¿No dormir? Que a mi eso de dejar para mañana las series que puedo ver hoy no me va (dejar el trabajo si puedo, mireusté), que si no veo a los Winchester me voy a pasar el viernes pensando en ellos. Igual viene una señora a comprarse un armario para el baño y le acabo vendiendo un Colt porque el Apocalipsis está en camino... que la sugestión es cosa mala.

En serio, una solución quiero.

lunes, 31 de agosto de 2009

Fotoxooooop!


Un día cualquiera, en el departamento de publi de una marca de muebles cualquiera...

- ¡Que bien! - dice Kevin de Jesús. - Ya tenemos casi apañao el catalogo de baños del 2009, ¡nos podemos ir de botellón!
- Oh, no, Kevin, wait! - Pilarín se lleva las manos a la cabeza en un gesto desesperado. - I cant belive it! A alguien se le olvidó hacer las fotos de las encimeras y los lavabos... no podemos seguir sin ellas.
- Bah! no seas boba, si eso es una full, no lo mira nadie...
- Que si, que si... que el cepillo de dientes electrico tienes que posarlo en algún lado y el rizador de pestañas... ¿qué podemos hacer?
- Es una tragedia, se va a acabar el bifiter... - suspira el chaval. - Pero no sufras, tú dejaselo al Kevin. - saca pecho orgulloso, acaba de tener la idea de su vida.
- ¿Vas a hacer las fotos ahora? - a Pilarín no le parece que ese sea un buen plan. Tardarían demasiado.
- ¿Estas loca? Usaré el programa este tan majo que me ha pasao mi primo el Jonan, ¡Fotoxop!
- Pero... ¿sabes como va?
- No puede ser chungo... si lo usa el Jonan.

Pilarín lo piensa un segundo. Bah, si lo usa el gañan del Jonan no puede ser ciencia espacial.

- Let´s do it!

Eh, si... recortar de una foto preexistente y pegar sobre fondo blanco. Así tal cual. ¡Pa´que más! Genious.

Siento la calidad de las fotos, las hice con el móvil pero no tenía cámara a mano y necesitaba dejar constancia. No es un catalogo cutre, es un catalogo profesional, con cosas que valen un pastuncio... apaga y vamonos.

viernes, 28 de agosto de 2009

MUSAKA!


Este verano nos hemos puesto muy exoticas en cuanto a comida se refiere. Que si una va a tal sitio y trae noseque, que si vamos a cenar a este restaurante que hay que probar de todo... Así estamos como estamos, nos sobran kilos por todos lados XD

Lo que fue una experiencia nueva fue hacer nuestra propia comida griega. No tengo ni idea de cocinar (solo hago repostería) pero fue realmente divertido meternos cuatro locas en la cocina a hacer cosas raras. Todo porque nuestra afortunada amiga que se fue de crucero por las islas (maldita) no reparó en gastos a la hora de comprar especias, deliciosos aperitivos y bebidas alcoholicas (Ouzo!) que una vez en casa convertimos en; cocina y juega, hoy; musaka. Let´s do it.

Según la receta, traída expresamente de la hermosa Mikonos, necesitamos (para 8 personas y sobra comida);

- 4 Berenjenas, redondas, de las que son gorditas.
- Medio kilo de carne de cordero (nosotras la hicimos con ternera).
- Cebollas. Mucha, unas cuatro.
- Tomates. Nosotras usamos tomate triturado de bote (sí, somos vagas).
- Sal, pimienta, perejil y oregano (o deliciosas especias griegas).
- Vino blanco.
- Queso rallado (en nuestro caso Parmesano traído de Italia, no es cosa griega pero, estaba ahí).
- Bechamel.

Cortamos las berenjenas en rodajas, les ponemos sal y las dejamos apartadas en un plato unos 20-30 minutos. En este tiempo irán soltando el juguillo amargo que las caracteriza.

Mientras vamos preparando la salsa de carne. Sofreímos la cebolla, le añadimos la carne picada y la freímos hasta que se quede doradita. Después añadimos el tomate, el vino blanco y sazonamos con los condimentos. Dejamos cocer 30-40 minutos, hasta que quede una salsita espesa.

Cuando las berenjenas estén listas, las lavamos y escurrimos para proceder a freírlas. Las ponemos en una sartén con una cucharadita de aceite y les vamos dando la vuelta hasta que estén doraditas por ambos lados.

Preparamos la bechamel.

Ahora llega el momento de montarlo todo. Es básicamente hace una lasagna, solo que en vez de capas de pasta, ponemos capas de berenjena. Después cubrimos todo con la bechamel y le ponemos encima el queso rallado y ¡al horno! a 180º unos 45 minutos.

Deliciosa.

Si os fijáis en la esquina superior de la foto es un aperitivo de manzana verde con queso de cabra y frutos secos (superbueno). También teníamos olivas y pistachos de Santorini y de postre unas mininaranjitas confitadas, excesivamente dulces para mi gusto, pero sabrosas.

Toda una experiencia griega.

martes, 25 de agosto de 2009

Reflexión veloz II

Tengo ganas de pegarle al niño del colacao. Sobre todo cuando dice lo de su "esqueiiiiit currao, currao".

PD: sí, me estoy dando cuenta de que la tele saca lo peor de mí.

lunes, 24 de agosto de 2009

¿Verano ocioso? Aprenda a leer.


Todo empezó básicamente así. En la playa, en la piscina, en una terracita al sol... decidimos que no todo podía ser descanso y fiesta, que había que ir más allá, culturizarse y esas cosas que diría A. La mujer que se culturiza con la BlackBerry. (Por cierto, no es que sea una zorrupia ricachona que tiene una piscina inmensa para mi sola, es una pisci municipal, siniestramente vacía).

El club de lectura nació con la necesidad de ir un poco más allá, leer para aprender, para comentar, para pasar las tardes playeras hablando de algo que no fuera la noche anterior o la granja del feisbuk (sí, así de frikis somos, hemos tocado fondo). Y, sinceramente, creo que con lo del club de lectura hemos alcanzado un nuevo grado de frikismo extremo. Ahora somos capaces de discutir en medio de la Zurriola sobre si Saviano se cebó con Gomorra o cual es el siguiente libro que deberíamos leer y porque. Eso es lo peor de ser un club democrático, que hay que ponerse de acuerdo y no se puede decir; yo quiero este y a callar.

Pero lo peor del tema son los allegados que han surgido ultimamente a nuestro alrededor. Es que, cuando solo éramos 4 era muy fácil, además éramos pocas pero de gustos similares, así que todo iba como la seda. Ahora, a todo dios le parece una gran idea lo del grupo, quiero participar, la amiga de mi amiga también y ¿para qué? sino la vemos nunca... quiero decir, ¿cuando va a comentar esa tía con nosotras nada si no tenemos claro ni su nombre? Pero ella se empeña en participar y en poner impedimentos a todos y cada uno de los libros que proponemos... porque quiere que leamos Harry Potter.

Ayer le mandé un mail, explicándole de forma sencilla que yo he conseguido escapar del fenómeno durante más de diez años y pienso seguir haciéndolo. Que no tengo ningún interés en las aventuras del niño mago y no voy a empezar a tenerlo ahora porque ella se empeñe. Además, le digo, el objetivo de esto es leer cosas nuevas, no leer algo que tu ya te sabes casi de memoria. No lo entiende. No lo entiende nada.

Esto me hace plantearme seriamente una cosa; ponerme en plan dictadora cruel locaza y poner reglas de ingreso y de consenso. Pero me da pena convertir algo que nació como una cosa banal y divertida en una cosa seria y casi perversa, que se transforme de repente en algo obligatorio y no voluntario, en algo porque sí, porque lo digo yo. Insisto en que me da pena, pero me da más pena estar todo el día discutiendo con esta niña que ni sé quien es ni a que aspira.

De todas formas pienso que la idea de A. es mejor que la mía. Callar como las perras del infierno que somos, lo que deberíamos haber hecho desde el principio. ¿Club de lectura? ¿Qué es eso? En la vida he oído yo hablar de eso... ¿qué estamos leyendo el mismo libro? Ah, ¡sí! ¡mira que casualidad! Como somos las cuatro ¿eh? Parece que vamos pegadas... y a otra cosa mariposa. ¿Colará?

lunes, 17 de agosto de 2009

Dios me ama



Recien levantada de la siesta (creo que es la segunda vez en mi vida que consigo dormir la siesta, y mirad que lo intento) salgo a la calle dispuesta a andar los 6 minutos (exactos) que me separan del cajero automático. Necesito dinero para poner gasolina y volver al curro. Me quiero morir, después de toda la semana saliendo de currar a la 1 de la madrugada y llendome de farra después. Es Semana Grande Bitches, no me lo puedo perder.

La cosa es que camino así como a cámara lenta, medio dormida, medio en Babia, cuando me aborda un tipo, con una sonrisa profident de oreja a oreja y no más de 17 años.

- ¡Hola! - me saluda interponiendose en mi camino. Arqueo una ceja esceptica, acaba de parar mi caracolil marcha ¿seré capaz de reanudarla después? - Tengo una carta... de DIOS... para TÍ.

Así, en toda la boca. Cojo el papel, directamente de la impresora Canon a todo color de nuestro señor a mis manos y le digo; GRACIAS. Paso de discutir. Él se queda contento (si podía estarlo más) y yo sigo mi camino. Pausado.

En el título, en letras inmensas Comic Sans negrita (Dios, ¿tú también?) dice; Dios le ama. En el subtítulo; y no quiere que ested se pierda. ¿Ested? Dios no sabe escribir, habla de si mismo en tercera persona... ¿Dios es Aida Nizar? ¿o es que la carta no es tan directa como yo pensaba?

En la siguiente esquina (maldita sea mi estampa) otro muchacho de similares carácteristicas, tal vez más mayorcete y menos feliz, me invita a un concierto de Gospel que se celebra en noseque plaza a noseque hora. También le doy las gracias. No me pillan ahí ni jarta de vino, ni metida con toda la coca de pocholo pa un mes, ni aunque me inyectara mistol en vena. No porque no me guste el gospel, sino porque todo suena ya demasiado sectareo.

Consigo llegar al cajero, saco dinero y decido dar la vuelta por otra calle para no volverme a encontrar a los siniestros mensajeros de Dios. Mala jugada por mi parte, no hay dos sin tres, suelen decir y, si hubiera pasado por delante de los mismos chicos, problablemente hubieran reconocido mi cara de muermo y me hubieran dejado en paz. Pero, no, tenía que ir por el otro lado...

La cosa es que un nuevo ser feliz vuelve a interponerse en mi camino. Este es el Religioneitor R1000 mejorado, más joven, más contento, con más dientes y más blancos.

- ¡Buenas tardes! - saluda con entusiasmo y la carta de Dios para MI preparada en la mano.

- Ya es el tercero que me dan hoy. - señalo la carta con sopor y mi bolso con aun menos ganas. Sí, están aquí, tengo muchas, Dios me quiere, lo sé.

- Y ¿lo has leído? - me pregunta con una sonrisa que ya me empieza a recordar a la de Sheldon de The Big Bang Theory (o a la de ZP, no sé bien).

- No puedo andar y leer a la vez. - me mira esceptico. - Lo siento, no es uno de los dones que Dios me ha dado.

En ese momento al pobre muchacho se le apagó la sonrisa, puso cara de consternación extrema y suspiró un; Que Dios te bendiga, amiga.

Y no sé que me da más miedo, que el niño este sea capaz de vacilarme en una tarde de resaca y cansancio o que realmente sienta pena por mí, porque su Dios, que me ama, no me ha dado el don de poder hacer dos cosas simples a la vez.